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PAMEN PEREIRA: LA ALQUIMIA DE LO LEVE

Pamen Pereira: La alquimia de lo leve y donde la gravedad se rinde ante la poesía

Un viaje a través de la alquimia, el misticismo sufí y la levedad de una de las artistas más fascinantes del panorama contemporáneo.

El arte como umbral

Entrar en una exposición de Pamen Pereira (Ferrol, 1963) no es visitar una muestra de objetos; es cruzar un umbral hacia un espacio sagrado donde el aire parece pesar de manera distinta. Escultora, dibujante y, sobre todo, «buscadora», Pereira ha construido una de las trayectorias más sólidas del arte contemporáneo español, moviéndose en esa frontera invisible donde la naturaleza, la mística y la materia se funden en un solo aliento.

«El curso circular de la luz». 2005.

De la Tierra Gallega al Vacío Zen

La obra de Pamen es indisociable de sus pies. Su formación no solo ocurrió en las facultades, sino en los paisajes extremos.

Su sensibilidad hacia lo orgánico y lo ancestral nace en Galicia, donde el granito y la lluvia marcan el carácter. En 1996, una estancia en Japón cambió su ADN artístico. Allí descubrió la estética del vacío (Mu). Aprendió que lo que no se ve es tan importante como lo que se toca, y sus obras comenzaron a respirar como haikus visuales: síntesis perfectas de pensamiento y materia.

Sus viajes a la Antártida o al Sáhara no fueron turísticos, sino espirituales. En esos horizontes infinitos, Pamen comprendió que el ser humano es un microcosmos que contiene todo el universo.

«Segundo aliento». 2019.

Materia y Transmutación

En su taller, Pamen actúa como una alquimista. No utiliza materiales industriales por capricho, sino elementos con «carga vital»: huesos, ramas, resina, fuego y hielo. Para ella, el arte es un proceso de transmutación. Un cráneo de buey puede convertirse en el motor de una nube, y un par de zapatos viejos en el origen de un bosque. Su trabajo busca la unidad: recordarnos que la sangre que corre por nuestras venas sigue el mismo patrón que la savia de un árbol o el cauce de un río.

Sufismo y Poesía Mística

Este es el pilar que sostiene su poética. Pamen no ilustra poemas; habita la palabra para convertirla en escultura.

La Danza Sufí (Rumi y Hafiz): Del sufismo toma la idea de la «danza de los átomos». Sus instalaciones suspendidas son como derviches giróvagos: objetos que parecen haber alcanzado un éxtasis místico, liberándose de la pesadez del ego.

Aquí vemos el concepto sufí del «Sama» (la danza ritual de los derviches). Las aves no están estáticas; parecen girar en un éxtasis místico. Como en la poesía de Rumi, la obra sugiere que todo en el universo, desde los átomos hasta las galaxias, está en una danza de amor hacia lo absoluto. La repetición de las aves simboliza el mantra o el rezo constante de la naturaleza.

La Llama Viva (San Juan de la Cruz): Su obra dialoga con la mística española en la búsqueda de lo absoluto. El fuego, presente en sus instalaciones como una luz que purifica, evoca esa «noche oscura» del alma que busca la iluminación.

Es la traducción visual de la poesía de San Juan de la Cruz. El fuego no destruye el objeto, lo «ilumina». Representa la transformación del alma a través del amor divino. La cama (lugar del sueño y la inconsciencia) se convierte en el lugar del «despertar» espiritual. Es la mística española hecha materia: el paso de la noche oscura a la luz.

«El final del sueño» es el título de la exposición en la Sala Dormitorio del Centre del Carme. Antiguo dormitorio de los frailes carmelitas que habitaron el convento entre los siglos XIII y XIX, el propio espacio expositivo deviene en un fuerte estímulo para la artista que , desde que asume el compromiso de realizar un proyecto específico para tan sugerente estancia, no ha dejado de estudiar y documentarse sobre la historia y la arquitectura del edificio, sobre el origen de la Orden de los Carmelitas -con el referente bíblico del profeta Elias, “profeta del fuego”, como figura inspiradora – , o sobre la reforma de los descalzos – con San Juan de la Cruz y Santa Teresa de Jesús como protagonistas-  Fragmento de le explicación en la web de Pamen Pereira.

La Levedad como Libertad: Al hacer flotar pianos o rocas, Pamen lanza un mensaje metafísico: la materia no es una cárcel. La gravedad se rinde ante la poesía.

En «En los huesos de la tierra», Pamen Pereira fusiona la alquimia con la anatomía. La influencia es la correspondencia universal: la convicción de que el esqueleto humano y la cordillera de una montaña son la misma estructura sagrada. Es una invitación a mirar la tierra no como algo externo, sino como nuestro propio cuerpo extendido.

«Los huesos de la tierra». 2017

La Colaboración con Hermès

Un hito fundamental en su carrera fue su encuentro con la maison francesa Hermès. Bajo el concepto de «El don del tiempo», Pamen intervino espacios emblemáticos como el escaparate del Paseo de Gracia en Barcelona. Lejos de ser un acto puramente comercial, fue un diálogo entre dos formas de entender la artesanía. Pereira introdujo la naturaleza salvaje en el templo del lujo, recordando que el tiempo —ese que se necesita para que una golondrina vuele o para que un artesano cosa una seda— es el regalo más preciado. Logró que el transeúnte se convirtiera, por un instante, en el «Hijo del Instante» sufí, deteniendo su prisa ante la belleza suspendida.

Obras Maestras para el Recuerdo

Para conocer a Pamen Pereira, hay que «leer» sus obras clave:

  1. «Un rayo de sol me trajo hasta aquí»: Zapatos de los que brotan raíces, suspendidos en el aire. La metáfora perfecta del caminante espiritual.
  2. «Tampoco el mar duerme»: Una coreografía masiva de aves que recrea el movimiento perpetuo del cosmos.
  3. «El final del sueño»: Mobiliario que exhala fuego y vapor, una pieza que convierte el espacio en un poema sobre el despertar de la conciencia.
  4. «La mujer de piedra se levanta y baila»: El desafío definitivo a la lógica; una roca que flota, demostrando que bajo la mirada del arte, lo imposible sucede.

Aquí reside la estética Zen. En Japón, Pamen aprendió que el espacio que rodea a la piedra es tan importante como la piedra misma. La obra juega con el concepto de «Ma» (el espacio vacío). Al hacer que la piedra «baile», rompe la lógica racional del espectador, obligándolo a entrar en un estado de contemplación pura, donde lo pesado se vuelve ligero y el silencio se vuelve música.

«La mujer de piedra se levanta». 2016. MUSAC.
«La mirada en el cielo y el oido en la tierra». 2020

Conclusión: Una Oración Visual

Pamen Pereira nos ofrece hoy algo escaso: silencio. En un mundo saturado de ruido, su obra es un refugio de contemplación. Nos enseña que el arte no es solo para ser mirado, sino para ser respirado. Al final, sus piezas nos dejan con una certeza poética: somos materia que aspira a la luz, seres con raíces en la tierra pero con el alma hecha para el vuelo.

Os dejo un vídeo realizado por el MUSAC con la exposición: «La mujer de piedra se levanta y baila».

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P.D. Toda la información y las fotografías son propiedad de Pamen Pereira.

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