Wangechi Mutu construye criaturas monumentales donde la escultura contemporánea se encuentra con la mitología africana, el afrofuturismo, la naturaleza y la memoria.

Hay algo desconcertante en las mujeres que Wangechi Mutu instaló en 2019 sobre la fachada del Metropolitan Museum of Art de Nueva York. Inmóviles y monumentales, parecen pertenecer al edificio y, al mismo tiempo, proceder de un lugar que no conocemos. Sus cuerpos de bronce están rodeados por anillos y formas que recuerdan joyas, armaduras o prolongaciones de su propia anatomía; unos discos pulidos capturan la luz y devuelven fragmentos del entorno. Son humanas, pero solo hasta cierto punto.

Mutu quería provocar precisamente esa sensación. Imaginó a The Seated I–IV como seres llegados «desde otro lugar, desde muy lejos». Detrás de esa apariencia extraordinaria existe, sin embargo, una investigación que atraviesa África y Occidente, la historia del arte, las tradiciones ancestrales, la ciencia ficción, la naturaleza y la experiencia de una artista que lleva buena parte de su vida moviéndose entre diferentes territorios.

«Cuando abordo un nuevo proyecto, investigo las cosas en profundidad», explicó Mutu en una conversación con la historiadora y fotógrafa Deborah Willis. Sus criaturas no reproducen literalmente una tradición heredada. Nacen de aquello que conoce, de lo que investiga y de las conexiones que establece entre referencias aparentemente alejadas.

Nairobi: aprender desde la distancia

Wangechi Mutu nació en Nairobi en 1972, segunda de cuatro hermanos, en una familia kikuyu procedente de Nyeri, en las tierras altas cercanas al monte Kenia, llamado Kirinyaga en kikuyu. Vivió en Kenia hasta los diecisiete años y estudió en Loreto Convent Msongari, un colegio católico femenino. Al recordar aquella etapa insiste en algo esencial: aunque posteriormente su vida se desarrollara entre otros países y culturas, su conciencia se formó allí.

Su relación con la cultura africana, sin embargo, no fue sencilla ni lineal. La educación colonial y poscolonial que recibió privilegiaba referencias europeas, mientras una parte de la historia y los sistemas culturales africanos quedaban desplazados. Al mismo tiempo, África estaba presente en la vida cotidiana, en los ritmos, el paisaje y dentro de su propia familia.

Su padre sentía un especial interés por los árboles autóctonos de Kenia y transmitió a sus hijos esa atención hacia la naturaleza. Es un dato discreto, pero adquiere otra resonancia cuando años después aparecen raíces, ramas, tierra y formas vegetales dentro de la obra de Mutu.

A los diecisiete años dejó Nairobi para estudiar en el United World College of the Atlantic, en Gales. La distancia comenzó a modificar también la manera de mirar su lugar de origen. Mutu ha hablado de una generación parcialmente separada de su propio patrimonio cultural y obligada, por ello, a preguntarse cómo construir una identidad africana contemporánea sin quedar detenida en una imagen idealizada del pasado.

Wangechi Mutu, Cynthia Edorh Fotografia, Art & Object Marketplace.

Encontrar un lenguaje propio

Después de Gales llegó Estados Unidos. Estudió en Cooper Union y posteriormente realizó un MFA en Escultura en Yale. Durante esos años comprendió que la escultura le ofrecía un espacio desde el que podía abordar historias kenianas, poscolonialismo, lenguajes sincréticos y estéticas espirituales precoloniales sin tener que regresar constantemente a la tradición pictórica occidental.

El collage se convirtió muy pronto en un territorio especialmente fértil. A comienzos de los años dos mil, Mutu comenzó a ser reconocida por composiciones construidas a partir de revistas de moda, publicaciones ilustradas, imágenes anatómicas, animales, plantas y elementos mecánicos. Cortaba, desplazaba y reunía esos fragmentos hasta construir cuerpos nuevos.

Obra «Yo Mama», collage de Wangechi Mutu. Expuesta en el Moma. Fotografía propiedad del Moma.

En Yo Mama (2003), inspirada en la activista nigeriana Funmilayo Anikulapo-Kuti, ya aparece esa voluntad de transformar los relatos conocidos. Mutu construye una figura femenina asociada a Eva y a la serpiente, pero altera la escena tradicional: la mujer no aparece sometida al mito, sino con una presencia activa y poderosa. Historia, cuerpo, memoria y fantasía comienzan a formar parte de un mismo lenguaje.

Aquel trabajo sobre el papel contenía ya el principio de muchas de las criaturas que después adquirirían volumen.

Cuando las criaturas ocupan el espacio

La escultura permitió que esos cuerpos abandonaran la superficie y adquirieran una presencia física. Tierra, madera, ramas, agua y, posteriormente, grandes fundiciones en bronce ampliaron las posibilidades de un imaginario que hasta entonces había vivido principalmente sobre el papel.

En 2016 Mutu estableció un estudio en Nairobi y comenzó a desarrollar su práctica entre Kenia y Nueva York. El regreso no significó abandonar una identidad para recuperar otra. Su trabajo continuó moviéndose entre lugares y lenguajes diferentes, pero Nairobi incorporó una proximidad material que no existía de la misma manera en Brooklyn: tierra, piedras, plantas y otros elementos podían entrar directamente en el estudio.

Wangechi Mutu, Throned, 2023. Tierra roja, madera y técnica mixta. Vista de la exposición Black Soil Poems, Galleria Borghese, Roma, 2025. © Galleria Borghese. Fotografía: Agostino Osio.

Mutu ha definido ese taller como un «espacio sagrado», un lugar para pensar y construir. En sus paredes conviven libros sobre historia y tradiciones africanas, fotografías, periódicos, revistas e imágenes recogidas durante sus investigaciones. El conocimiento y la materia empiezan así a encontrarse dentro del mismo espacio de trabajo.

Mujeres que vienen del agua

En la costa oriental africana existen relatos sobre las nguva, criaturas femeninas capaces de vivir entre el mar y la tierra. Mutu investigó estas historias y se interesó precisamente por su ambigüedad: seres seductores y potencialmente peligrosos cuya apariencia humana impide saber con certeza dónde termina la mujer y comienza la criatura.

Wangechi Mutu, Water Woman, 2017. Bronce. Vista de la exposición Black Soil Poems, Galleria Borghese, Roma, 2025. © Galleria Borghese. Fotografía: Agostino Osio.

En Water Woman (2017), esa frontera empieza a desaparecer. El cuerpo femenino pertenece simultáneamente al mundo humano y al acuático.

Wangechi Mutu, Water Woman, 2017. Bronce. Vista de la exposición Black Soil Poems, Galleria Borghese, Roma, 2025. © Galleria Borghese. Fotografía: Agostino Osio.

Tres años después, MamaRay lleva la transformación a una escala monumental. La escultura de bronce mide casi cinco metros de longitud: una figura femenina se extiende como una enorme manta raya, mientras su cabeza alargada parece proceder de un tiempo difícil de identificar. MoMA la describe como una divinidad guardiana de otro mundo y recuerda que, para Mutu, el océano funciona como un territorio originario del que surgieron los seres vivos.

Es aquí donde el afrofuturismo ayuda a comprender una parte de su pensamiento. Mutu se ha interesado por escritores negros que utilizan recursos de la ciencia ficción para imaginar realidades alternativas en las que pasado, presente y futuro dejan de funcionar como compartimentos separados.

Sus criaturas pueden parecer antiguas y futuristas al mismo tiempo porque el futuro que imagina contiene memoria.

Wangechi Mutu, MamaRay, 2020: © Wangechi Mutu. Fotografía © Adam Goldberg / Adam Goldberg Photography.

Cuatro mujeres ocupan la fachada

En 2019 el Metropolitan Museum of Art invitó a Mutu a realizar la primera comisión escultórica para los cuatro nichos de su fachada de la Quinta Avenida. Aquellos espacios, concebidos por el arquitecto Richard Morris Hunt a finales del siglo XIX, habían permanecido vacíos desde la finalización de la fachada en 1902.

Mutu respondió con The Seated I, II, III y IV: dos figuras sentadas y dos arrodilladas.

Para concebirlas investigó la figura de la cariátide y otras tradiciones en las que el cuerpo femenino aparece como soporte físico o simbólico. Su respuesta fue liberar a esas mujeres de la carga: sus figuras no sostienen ningún edificio ni ningún atributo de poder.

Sus manos están libres y tampoco forman parte estructural de la fachada. Pueden marcharse. Esa movilidad tenía para Mutu una dimensión personal relacionada con su propia experiencia de desplazamiento entre países y culturas.

«Seated» de Wangechi Mutu en el Museo Metropolitan de Arte de New York.

Los anillos que recorren sus cuerpos reúnen referencias a formas de ornamentación africana y funcionan simultáneamente como vestido, anatomía y armadura. Mutu relacionó también esas formas enrolladas con raíces y ramas de grandes higueras sagradas. Los discos pulidos que aparecen sobre sus cuerpos habían estado presentes desde los primeros dibujos y fueron concebidos como elementos capaces de reflejar el entorno y sugerir otras dimensiones y otros futuros.

Sheena Wagstaff, entonces responsable de Arte Moderno y Contemporáneo del Met y directamente vinculada al encargo, las describió como «maravillosos híbridos de escultura africana e imaginación futurista».

El proceso de fabricación permite entender también cómo trabaja Mutu cuando la escala se vuelve monumental. Parte del dibujo y del modelado tridimensional; después intervienen la ampliación, los moldes y la fundición especializada en bronce. Una vez fundidas las figuras, la artista vuelve sobre ellas y trabaja personalmente las pátinas mediante calor. El proceso industrial amplía la escala de su lenguaje sin eliminar la intervención de la mano.

Cuando el cuerpo echa raíces

Si The Seated afirma la presencia de la figura frente a la arquitectura, In Two Canoe (2022) prácticamente disuelve la frontera entre cuerpo y paisaje.

Dos figuras femeninas se integran con una embarcación y con el agua. Sus piernas se transforman en raíces semejantes a las del manglar; manos y cabezas recuerdan hojas enrolladas. Ya no observamos a una mujer situada dentro de la naturaleza: resulta difícil determinar dónde termina una y comienza la otra.

La transformación continúa en una serie de esculturas construidas alrededor de grandes cestas inspiradas en recipientes relacionados con actividades agrícolas y pesqueras. Al convertirlas en bronce, Mutu altera radicalmente su condición. Lo ligero se vuelve pesado; lo flexible, permanente; aquello que pertenecía a la vida cotidiana adquiere presencia monumental.

Wangechi Mutu, In Two Canoe (En dos canoas), 2022. Bronce. Storm King Art Center, New Windsor, Nueva York. Courtesy of the Artist and Gladstone Gallery. Fotografía: David Regen.

En Musa, una cesta de bronce contiene agua y una criatura que parece encontrarse entre el estado embrionario y el acuático. El título remite a Moisés —Musa en árabe y swahili— y abre una asociación con nacimiento, salvación y tránsito. En Heads in a Basket, unas cabezas semejantes a huevos parecen flotar contra la lógica del propio material. Nyoka, cuyo título significa serpiente en swahili, oculta dentro de otra gran cesta un cuerpo cuyo principio y final nunca llegamos a ver.

Wangechi Mutu, Nyoka, 2022. Bronce. Vista de la exposición Black Soil Poems, Galleria Borghese, Roma, 2025. © Galleria Borghese. Fotografía: Agostino Osio.

No necesitamos identificar cada una de estas formas con un significado cerrado. Lo interesante es observar cómo Mutu convierte objetos, cuerpos y seres conocidos en algo que permanece abierto.

Sus esculturas parecen encontrarse continuamente en proceso de convertirse en otra cosa.

Wangechi Mutu, Musa, 2021. Bronce. Vista de la exposición Black Soil Poems, Galleria Borghese, Roma, 2025. © Galleria Borghese. Fotografía: Agostino Osio. Courtesy of the Artist and Gladstone Gallery.

Entrar en la Borghese

En 2025 ese universo llegó a uno de los escenarios más cargados de historia de la escultura occidental: la Galleria Borghese de Roma.

Black Soil Poems, comisariada por Cloé Perrone, se extendió por las salas, la fachada y los jardines secretos. Las esculturas de Mutu aparecieron entre mármoles, estucos, dorados y algunos de los grandes relatos mitológicos que han construido la tradición artística europea.

Wangechi Mutu, Older Sisters, 2019. Bronce. Vista de la exposición Black Soil Poems, Galleria Borghese, Roma, 2025. © Galleria Borghese. Fotografía: Agostino Osio.

Mutu no necesitó ocultar las obras históricas ni competir con ellas. Sus figuras se sentaban, flotaban o aparecían inesperadamente entre otros cuerpos y otras divinidades. Water Woman, Musa, Nyoka, Heads in a Basket y dos de The Seated entraron así en un espacio habitado durante siglos por la mitología occidental.

La Galleria Borghese habló de «nuevas mitologías imaginadas». La expresión resulta especialmente precisa porque permite entender que Mutu no está sustituyendo una tradición por otra. Está introduciendo nuevas presencias dentro de un relato que durante mucho tiempo se presentó como universal.

Wangechi Mutu, Suspended Playtime, 2008. Bolsas de plástico, cuerda y alambre. Vista de la exposición Black Soil Poems, Galleria Borghese, Roma, 2025. © Galleria Borghese. Fotografía: Agostino Osio.

Las fotografías de aquella exposición cuentan parte de esta historia sin necesidad de explicarla. Sus criaturas no parecen intrusas en la Borghese, pero tampoco quedan absorbidas por ella.

Conviven.

Volver al origen para imaginar el futuro

En 2026, In The End, Where All began, EdEN, presentada en la Bienal de Venecia, lleva la investigación de Mutu hacia los relatos de creación relacionados con sus raíces kikuyu y con Kirinyaga, el monte Kenia.

Tierra, ramas, cabello, cuerpos, maternidad y agua construyen un territorio que no pretende reconstruir literalmente un Edén ancestral. Mutu vuelve a investigar el origen para imaginarlo desde el presente.

Allí aparece SimbiSiren, la última evolución de sus criaturas acuáticas: una figura que reúne mujer, animal y ser sobrenatural y que incorpora referencias a un espíritu guardián de agua dulce kongo capaz de mediar entre el mundo de los vivos y el de los ancestros.

Wangechi Mutu, SimbiSiren, 2026. Vista de instalación, In Minor Keys, 61.ª Exposición Internacional de Arte – La Biennale di Venezia, Venecia, 2026. Courtesy of La Biennale di Venezia. Fotografía: Marco Zorzanello.

Después de más de dos décadas construyendo cuerpos imposibles, el recorrido parece conducir nuevamente hacia una pregunta esencial: de dónde venimos.

La respuesta de Mutu no es arqueológica ni nostálgica. Está construida con aquello que recuerda, aquello que investiga y aquello que imagina.

En su universo, una mujer puede convertirse en raya o en raíz; una cesta puede adquirir la permanencia de un monumento; una cariátide puede dejar de sostener el edificio; y una criatura que parece proceder del futuro puede llevar consigo una historia mucho más antigua.

Tal vez por eso resulta tan difícil determinar de dónde vienen los seres de Wangechi Mutu.

Ella lleva años construyendo el lugar al que pertenecen.

·shavasanall», obra de Wangechi Mutu. 2019.

Sigue descubriendo

Si la obra de Wangechi Mutu ha despertado tu curiosidad, te invito a conocer más sobre Black Soil Poems a través de la exposición presentada en la Galleria Borghese dedicada a la exposición

Y si quieres continuar explorando otros lenguajes del arte contemporáneo donde la materia, la memoria y el cuerpo adquieren nuevas formas, puedes descubrir en Anallasa la obra de Doris Salcedo, donde la escultura conserva las huellas de la ausencia y la memoria, y la de Mandy El-Sayegh, que transforma capas, fragmentos y materiales en superficies cargadas de identidad y experiencia.


P.D. Créditos de las imágenes: Las imágenes que ilustran este artículo se reproducen con sus correspondientes créditos de autoría y procedencia. Los derechos de las obras y fotografías pertenecen a sus respectivos autores, artistas, fotógrafos e instituciones, según se indica en cada pie de foto.

Fotografías de la exposición Black Soil Poems, Wangechi Mutu, Galleria Borghese, Roma, 2025: © Galleria Borghese. Fotografías: Agostino Osio. Courtesy of the Artist and Gladstone Gallery.


© Wangechi Mutu. Fotografía © Adam Goldberg / Adam Goldberg Photography.

SimbiSiren, 2026: Courtesy of La Biennale di Venezia. Fotografía: Marco Zorzanello.

In Two Canoe, 2022: Storm King Art Center. Courtesy of the Artist and Gladstone Gallery. Fotografía: David Regen.

Wangechi Mutu, MamaRay, 2020: © Wangechi Mutu. Fotografía © Adam Goldberg / Adam Goldberg Photography.